Establece las pautas para registrar los ingresos en el momento que se devenguen y los gastos en el momento que sean conocidos.
Forma parte de los
Principios Contables Generalmente Aceptados y regula cómo deben valorarse los ingresos o beneficios y gastos o pérdidas que no hayan establecido una valoración específica y justificada.
Se utiliza para homogeneizar la contabilización de las partidas.
¿Cómo se contabilizarán los ingresos o beneficios?
Los ingresos y los beneficios que obtenga la empresa se contabilizarán una vez hayan sido devengados, es decir, cuando realmente se hayan realizado con origen en ese
periodo contable independientemente de la fecha de su cobro.
¿Cómo se contabilizarán los gastos o pérdidas?
Los gastos se registrarán tan pronto como sean conocidos, ya tengan el origen los gastos en ese
periodo contable o en el anterior, independientemente de la fecha de pago de los mismos.
Las pérdidas y riesgos previsibles se contabilizarán desde que se tenga conocimiento de los mismos.
La
depreciación de los activos, ya sean tangibles o intangibles, siempre se registra aunque en ese año hayan habido pérdidas.
Este principio de prudencia queda recogido tanto en la
memoria contable, como en el
balance de situación y en la
cuenta de pérdidas y ganancias.